|
| |

Melanie Klein
Nacida Reizes (1882-1960)
Psicoanalista inglesa
Fuente: Diccionario de Psicoanálisis Roudinesco -Plon.
Melanie Klein fue la principal guía intelectual de la segunda generación
psicoanalítica mundial. Ella dio origen a una de las grandes corrientes del
freudismo (el kleinismo) y, gracias a Ernest Jones, que la llevó a Gran Bretaña,
contribuyó a la expansión considerable de la escuela inglesa de psicoanálisis.
Transformó profundamente la doctrina freudiana clásica, y no sólo creó el
psicoanálisis de niños, sino también una nueva técnica de la cura y del análisis
didáctico, lo cual la convirtió en jefa de escuela. Su obra, compuesta
esencialmente por una cincuentena de artículos y un libro (El psicoanálisis de
niños), ha sido traducida a unos quince idiomas y reunida en cuatro volúmenes. A
ellos se suma una autobiografía inédita y una importante correspondencia. La
traducción francesa realizada en parte por Marguerite Derrida es de una calidad
excepcional. A Melanie Klein se le han dedicado numerosas obras, entre ellas las
de Harmah Segal, su principal comentadora, y la de Phyllis Grosskurth, su
biógrafa. En 1991, R. D. Hinshelwood realizó un diccionario de los conceptos
kleinianos.
Melanie Klein nació en Viena el 30 de marzo de 1882, hija de un judío polaco
originario de Lemberg, Galitzia, que se convirtió en médico clínico al precio de
una ruptura con padres tradicionalistas, y de una judía eslovaca, cuya familia,
erudita y cultivada, era dominada por un linaje de mujeres. Melanie fue el
cuarto vástago, poco deseado, de esa pareja que se entendía poco. Cuando a su
vez se convirtió en madre, siguió sufriendo en su vida privada las intrusiones
de Libussa, su propia madre, personalidad tiránica, posesiva y destructora.
La juventud de Melanie Klein estuvo marcada por una serie de duelos, muy
probablemente responsables del sentimiento de culpa cuyas huellas se encuentran
en su obra teórica.
Melanie tenía 4 años cuando su hermana Sidonie murió de tuberculosis a la edad
de 8; tenía 18 años cuando desapareció el padre, físicamente disminuido desde
mucho antes, dejándola sola frente a la madre; tenía finalmente 20 años cuando
murió, agotado por la enfermedad, las drogas y la desesperación, su hermano
Emmanuel, quien ejercía una fuerte influencia sobre ella y al cual estaba ligada
por una relación de acentos incestuosos. Phyllis Grosskurth observa que Melanie
se casó poco después de ese deceso, del que se sentía culpable, lo cual, añade
la biógrafa, "fue probablemente el objetivo de Emmanuel".
Las dificultades económicas que siguieron a la muerte del padre parecen haber
sido la causa de su renuncia a los estudios de medicina, que había decidido
realizar para convertirse en psiquiatra. Esas mismas dificultades explican
también su matrimonio precipitado, en 1903, con Arthur Klein, un ingeniero de
carácter desconfiado que había conocido dos años antes, y del que se divorció en
1922. En 1910, por insistencia de Melanie, crónicamente depresiva, la pareja,
cuyas desaveniencias eran mantenidas por las incensantes intervenciones de
Libussa, se estableció en Budapest. En 1914 murió la madre y nació el tercer
vástago, Erich Klein (futuro Eric Chyne), a quien Melanie analizaría, lo mismo
que a Hans y Melitta, el hermano y la hermana mayores. Pero ese año de 1914 fue
también el de su primera lectura de un texto de Sigmund Freud, Sobre el sueño, y
de su primera entrada en análisis con Sandor Ferenczi.
Muy pronto Melanie Klein comenzó a participar en las actividades de la Sociedad
Psicoanalítica de Budapest, de la que se convirtió en miembro en 1919. Antes, el
28 y 29 de septiembre de 1918, bajo la presidencia de Karl Abraham, en esa
ciudad, que Freud consideraba el centro del movimiento psicoanalítico, se había
reunido el V Congreso de la International Psychoanalytical Association (IPA).
Ésa fue la primera vez que Melanie Klein vio a Freud: lo escuchó leer en la
tribuna su comunicación "Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica" y,
fuertemente impresionada, tomó conciencia de su deseo de dedicarse al
psicoanálisis. En 1919, impulsada por Ferenczi, presentó en la Sociedad
Psicoanalítica de Budapest su primer estudio de un caso, dedicado al análisis de
un niño de 5 años, que en realidad era su propio hijo Erich. Una versión
refundida de esa intervención, en la cual enmascaró la identidad del joven
paciente llamándolo Fritz, se convirtió en su primer escrito, publicado en el
Internationale Zeitschrift für Psychoanalyse. Un año después, una tercera
versión de ese mismo trabajo apareció en lmago: "El niño del que se trata, Fritz,
es hijo de miembros de mi familia que habitan en mi vecindad inmediata. Esto me
ha permitido encontrarme a menudo, de modo natural, cerca de él. Además, como la
madre sigue todas mis recomendaciones, puedo ejercer una gran influencia sobre
la educación de su hijo."
El terror blanco y la ola de antisemitismo que se abatieron sobre Budapest
después del fracaso de la dictadura comunista de Bela Kun (1886-1937) obligaron
a los Klein a dejar la capital, y después a exiliarse. En 1920 Melanie Klein
participó en La Haya en el Congreso Internacional de la IPA. Allí conoció a
Hermine von Hug-Hellmuth y, sobre todo gracias a la recomendación de Ferenczi, a
Karl Abraham. Éste, con la ayuda de Max Eitingon, acababa de fundar el famoso
Policlínico del Berliner Psychoanalytisches Institut (BPI), donde se atendía a
numerosos pacientes traumatizados por la guerra. Atraída por la personalidad de
Abraham y la vitalidad del grupo de analistas que lo rodeaba, Melanie Klein se
instaló en 1921 en la capital alemana. Un año después pasó a ser miembro de la
Deutsche Psychoanalytische Geselischaft (DPG) y, en septiembre de 1922, asistió
al VII Congreso de la IPA, en cuyo transcurso participó en las primeras
escaramuzas sobre la cuestión de la sexualidad femenina, después de la
impugnación de las tesis freudianas por Karen Horney.
A principios de 1924, Melanie Klein emprendió un segundo análisis con Karl
Abraham, de quien iba a tomar algunas ideas para desarrollar su propia
perspectiva sobre la organización del desarrollo sexual. En abril, en el VIII
Congreso de la IPA en Salzburgo, presentó una comunicación muy discutida sobre
el psicoanálisis de niños pequeños, en la cual comenzó a cuestionar ciertos
aspectos del complejo de Edipo. Respaldada por Abraham, también contó con el
apoyo de Ernest Jones, el cual, seducido por ese discurso contestatario, llegó
incluso a intervenir ante Freud para que éste prestara atención a esas
declaraciones de acentos heréticos. El 17 de diciembre del mismo año, Melanie
viajó a Viena para leer una comunicación sobre el psicoanálisis de niños en la
Wiener Psychoanalytisches Vereinigung (WPV): allí enfrentó directamente a Anna
Freud. A partir de ese momento se abrió el debate sobre qué debía ser el
psicoanálisis del niño: una forma nueva y mejorada de pedagogía (posición
defendida por Anna Freud), o (como lo sostenía Melanie Klein) el lugar de la
exploración psicoanalítica del funcionamiento psíquico desde el nacimiento.
En Berlín, Melanie Klein se hizo amiga de Alix Strachey, que también estaba en
análisis con Abraham. Con la ayuda de su esposo, James Strachey, que se había
quedado en Londres, Alix introdujo a Melanie en la British Psychoanalytical
Society (BPS). Gracias también al apoyo de Ernest Jones, Melanie pudo dar una
serie de conferencias en Londres, en julio de 1925. Esa estada en Inglaterra le
encantó, al punto de despertar en ella el deseo de establecerse al otro lado de
la Mancha, deseo que iba a realizarse mucho antes de lo que ella imaginaba, en
razón de la muerte de Karl Abraham en diciembre de 1925. Por pedido de Jones,
que la invitó a pasar un año en Inglaterra, Melanie Klein dejó Berlín en
septiembre de 1926. Esa instalación londinense marcó de hecho el inicio de las
hostilidades entre la escuela vienesa y la escuela inglesa: a pesar de los
esfuerzos de Jones para convencerlo de que las tesis kleinianas se inscribían en
la lógica de las suyas, Freud, que quería respaldar a Anna, puso de manifiesto
un descontento creciente.
En Londres, Melanie Klein experimentó con sus teorías tomando en análisis a los
hijos perturbados de algunos de sus colegas: por ejemplo el hijo y la hija de
Jones. Su personalidad invasiva suscitaba pasiones y rechazos a su alrededor. En
marzo de 1927 Anna Freud leyó una comunicación ante el grupo berlinés de la DPG:
se trataba en realidad de un ataque en regla contra las tesis kleinianas en
materia de análisis de niños. En mayo de ese mismo año, las ideas de Anna fueron
discutidas en Londres en el marco de un simposio sobre el psicoanálisis de
niños. Hubo críticas, y Freud se irritó. El diferendo entre las dos mujeres no
cesó de intensificarse; se refería sobre todo a la oportunidad del análisis del
niño: parte integrante de la educación general de toda criatura, según Melanie
Klein, o sólo necesario si manifestaba una neurosis, a juicio de Anna, quien
además circunscribía ese análisis a la expresión del malestar de los padres,
mientras que Melanie Klein autonomizaba a la criatura, tanto en su demanda como
en la cura.
En septiembre de 1927, en el X Congreso Internacional organizado en Innsbruck,
el conflicto adquirió amplitud: Klein presentó una comunicación, "Los estadios
precoces del conflicto edípico", en la cual expuso sus desacuerdos con Freud
sobre la ubicación en el tiempo del complejo de Edipo, acerca de sus elementos
constitutivos, y en cuanto al desarrollo psicosexual diferenciado de varones y
niñas. En octubre, con el apoyo y la confianza renovados de Jones, Melanie fue
aceptada como miembro de la BPS.
En enero de 1929 tomó en análisis a un niño autista de 4 años, hijo de uno de
sus colegas de la BPS, al cual denominó Dick. Muy pronto advirtió que Dick
presentaba síntomas desconocidos para ella. No expresaba ninguna emoción, ningún
apego, y no se interesaba en el juego. Para entrar en contacto con él, puso dos
trenes lado a lado, y designó al más grande como "tren-papá", y al pequeño como
"tren-Dick". Dick hizo deslizar el tren que llevaba su nombre, y le dijo a
Melanie: "¡Corta!" Ella desenganchó la vagoneta del carbón, y el niño la guardó
entonces en un cajón, exclamando: "¡Se fue!" El historial se hizo tanto más
célebre cuanto que demostraba que los propios psicoanalistas podían no brindar a
sus hijos el amor que éstos esperaban de ellos.
Dick siguió en análisis con Melanie Klein hasta 1946, a pesar de una
interrupción durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando lo conoció Phyllis
Grosskurth, él ya tenía unos 50 años, y nada que ver con el niño encerrado en sí
mismo de antaño. Era incluso francamente hablador.
En 1932 Melanie Klein publicó su primera obra de síntesis, El psicoanálisis de
niños, en la cual expuso el armazón de sus futuros desarrollos teóricos, sobre
todo el concepto de posición (posición esquizo-paranoide/posición depresiva),
así como su concepción ampliada de la pulsión de muerte. Pero ese mismo año, que
aparentemente iniciaba para ella un período de calma institucional, su vida
privada se vio perturbada por conflictos que, unos años más tarde, tendrían
graves repercusiones en su vida profesional. Su hija Melitta Schmideberg, casada
con Walter Schmideberg, un pariente de los Freud y de Ferenczi, se convirtió en
analista. Sin advertirlo, Melanie había repetido con su propia hija el
comportamiento de Libussa. Melitta tomó distancia respecto de Melanie en el
curso de su reanálisis con Edward Glover. Muy pronto sería públicamente
respaldada en esa actitud por su analista, quien no vaciló en aprovechar las
tensiones familiares para reforzar sus propias posiciones teóricas frente a
Melanie.
A partir de 1933, Melanie Klein, que sufría los ataques incesantes de Glover y
Melitta, vio con terror la llegada a Londres de los analistas vieneses y
berlineses que huían del nazismo. Le confió a Donald Woods Winnicott que, en la
instalación de esos refugiados que eran en su mayoría hostiles, presentía la
inminencia de un "desastre". Unos meses después del arribo de los Freud a
Londres, las hostilidades estallaron efectivamente. En julio de 1942, la tensión
en el seno de la BPS llegó a un punto crítico. Mientras Londres estaba siendo
bombardeada, se tomó la decisión de realizar reuniones para discutir los puntos
de desacuerdo científico y clínico. Así se inició el período de las Grandes
Controversias, inaugurado por un ataque en regla de Edward Glover contra la
teoría y la práctica de los kleinianos. Ernest Jones, en quien Melanie Klein
creía tener un aliado fiel, se eclipsó a menudo de un escenario en el que los
actores eran esencialmente mujeres, unas agrupadas alrededor de Melanie, y las
otras en torno a Anna Freud. Los enfrentamientos fueron de tal intensidad que
Donald Woods Winnicott, partidario de Melanie, una noche tuvo que interrumpir
los debates para señalar que estaban en medio de un bombardeo, y era urgente
ponerse a resguardo.
En noviembre de 1946, después de interminables negociaciones marcadas sobre todo
por la renuncia de Edwar Glover, se llegó a un ladys agreement -no siempre
respetado-, como resultado del cual se institucionalizó una partición de la BPS
entre kleinianos, annafreudianos e Independientes.
En 1955, Melanie Klein, que no había perdido nada de su dinamismo y su
agresividad, intervino de una manera también estruendosa en el Congreso de la
IPA en Ginebra, presentando una comunicación titulada "Un estudio sobre la
envidia y la gratitud", en la cual desarrollaba el concepto de envidia,
articulado como extensión de la pulsión de muerte, a la cual ella le daba un
fundamento constitucional. De tal modo establecía el vínculo con quien ella
siempre había considerado su maestro, Karl Abraham. Y ponía en marcha una nueva
controversia que, si bien no tuvo la amplitud de las anteriores, la llevó a una
ruptura con Winnicott y con Paula Heimann (que había sido el más inteligente y
feroz de los adversarios de Glover en 1943).
Nunca reconciliada con su hija Melitta, dejando inconclusa una autobiografía
fragmentaria y selectiva, Melanie Klein murió de un cáncer de colon en Londres,
el 22 de septiembre de 1960.
|