Fundamentos Clínicos del Acompañamiento Terapéutico. - Cát: I
Código: 687

Licenciatura en Psicología
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  Prof. Adj. Int. Gustavo Rossi  
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Última Actualización:
02/09/14: Actividades/Extensión
 
 
Presentación de la Práctica

Cátedra I: se dicta únicamente los Primeros cuatrimestres de cada año.

La implementación de esta Práctica Profesional sobre “Acompañamiento Terapéutico”, desde el año 2002, se constituye en una respuesta curricular a la necesidad de brindar una formación y una legitimación académica, en el ámbito de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, para una actividad que viene desarrollándose en nuestro país desde hace aproximadamente treinta y cinco años, sin una consecuente inscripción institucional. Debe señalarse que la expansión de esta práctica en nuestro país, en lo complejo del campo clínico en que se inscribe -psicosis, adicciones, neurosis graves, depresiones, infancia y adolescencia con padecimientos psíquicos severos, cuidados paliativos, tercera edad, etc.-, tuvo paulatinamente en estas décadas una mayor producción teórico-clínica para dar cuenta de la experiencia, y para la conformación de su cuerpo conceptual. Sin embargo, ha existido durante años lo que podría llamarse un “crecimiento salvaje” de esta práctica. Su inclusión en dispositivos de tratamiento que respondían a concepciones clínicas distintas, sin articulación y a veces sin un seguimiento de su indicación ni una supervisión de su espacio de trabajo, tuvo en un principio como consecuencia la ambigüedad y la dificultad en la definición de la función específica del acompañante terapéutico. Dando lugar incluso a que sea confundida su labor con actividades con las cuales se interrelaciona -como el psicólogo, el maestro especial, el enfermero psiquiátrico y el trabajador social, entre otros-.

El acompañamiento terapéutico surge, entonces, como uno de los recursos de mayor importancia que se ha desarrollado en las últimas décadas, frente a la creciente necesidad de instrumentar respuestas clínicas y comunitarias alternativas, que permitan sostener el tratamiento de una gran cantidad de personas con padecimientos mentales severos, cuyo abordaje ha resultado muy dificultoso desde los dispositivos tradicionales. Y ha podido plantearse, en muchos casos, como una alternativa a la marginación social en que puede derivar un tratamiento sostenido en una internación psiquiátrica cronificada, constituyéndose en un recurso específico a partir de cuya plasticidad se pueden lograr distintas modalidades de intervención tendientes a favorecer la integración social de un sujeto, posibilitando además la reducción de los periodos de internación. Asimismo, su inclusión hace posible sostener la continuidad de un tratamiento en el pasaje entre las distintas instancias del mismo, desde el retorno al medio familiar luego de una internación y el posterior paso al hospital de día, hasta la reinserción del sujeto en actividades laborales, educativas o recreativas, momentos todos estos de alto riesgo para la recaída, cuando no son debidamente acompasados. También ha tenido una intervención reconocida en estos años en la asistencia de niños y adolescentes con padecimientos psíquicos severos, para sostener espacios educativos y socio-recreativos, eludir el aislamiento o la estigmatización, y para ampliar la actividad terapéutica en algunos espacios de la vida cotidiana del niño cuando resulta pertinente, siendo una práctica cada vez más incluida en el campo de la Educación especial.

Por otra parte, el acompañamiento terapéutico ha sido una de las vías privilegiadas de inserción laboral y de aproximación a los primeros pacientes tanto para estudiantes como para un gran número de psicólogos que inician su actividad profesional, resultando necesario que los mismos accedan a una enseñanza sobre la particularidad de esta función y las coordenadas de su particular espacio de trabajo, a los fines de evitar confusiones en las incumbencias y despejar intervenciones iatrogénicas.

En este contexto, cabe destacar que esta propuesta apunta no solo a aportar capacitación para la formación de los alumnos como “acompañantes terapéuticos”, sino también, y fundamentalmente, a complementar la formación académico-profesional del psicólogo para que aquellos profesionales que se especialicen en el tratamiento con pacientes con trastornos graves, en situación de urgencia o en crisis severas, y en dispositivos que prioricen su intervención en el terreno social, estén capacitados para indicar e implementar el recurso del Acompañamiento Terapéutico. Para que también puedan, una vez iniciada esa intervención, participar en la articulación de su desarrollo en una estrategia de trabajo en Equipo, y en su interlocución con las instancias clínicas y comunitarias que dichos tratamientos pudieran requerir.

El marco conceptual desde el que se sustenta el enfoque de la cátedra aborda elementos provenientes de diversos marcos teóricos -en particular de la psicología y psiquiatría clínica, y el psicoanálisis-, los cuales serán interrogados y articulados desde la perspectiva del Acompañamiento Terapéutico. Dado que la propuesta está orientada a brindar a los alumnos herramientas que les permitan confrontarse con la práctica clínica, es menester recuperar de las materias ya cursadas aquellos elementos de la clínica y de la psicopatología que conforman el bagaje de conocimientos indispensables para ese fin. Por otra parte, es necesario que los alumnos puedan reelaborar críticamente, en este marco, lo que hace al contexto en el que se inscribirá su labor, esto es: las políticas y leyes de Salud Pública y del campo de la Salud Mental; en especial Ley Nacional de Salud Mental No. 26.657 y su reglamentación en 2013; la ampliación de recursos con base comunitaria que hagan sustentables las estrategias de desinstitucionalización; los dispositivos de tratamiento públicos y privados; la articulación de redes de trabajo para el tratamiento interdisciplinario de personas con padecimiento psíquico severo y/o en situación de cronificación; y la inserción en el trabajo grupal, interdisciplinario e intersectorial.

Cabe subrayar que se posibilita a los alumnos el acceso a una capacitación que comprende una amplia perspectiva de la realidad asistencial e institucional propia de la labor del acompañante terapéutico, al contarse con cinco Servicios del Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial “J. T. Borda” (monovalente), dos dispositivos en la modalidad de Hospital de Día en Salud Mental en un Hospital General (uno de ellos en el tratamiento de “patologías del consumo”), incluyéndose a su vez Servicios Hospitalarios con perfiles distintivos (desde un Servicio de Internación Psiquiátrica de agudos, hasta un Servicio de Salud Mental en un Hospital General), lo cual implica una diversidad de características tanto en la población asistida como en las actividades que se realizan en el marco de estas instituciones. Se agregan a esta amplitud de la propuesta, recientemente incorporados: el CENARESO, Hospital Nacional especializado en el tratamiento de patologías del consumo y adicciones, y el Instituto de Oncología “Ángel Roffo”, de la Universidad de Buenos Aires, que permitirán dar cuenta de la particularidad de su inserción y sus dispositivos en ámbitos en que ha existido un importante crecimiento de su demanda en los últimos años.

La presencia de espacios institucionales vinculados al trabajo con niños/as y adolescentes víctimas de maltrato y abuso sexual, chicos en situación de calle o de vulnerabilidad social, permite plantear modalidades innovadoras de esta práctica, y los aportes posibles desde las herramientas del acompañamiento terapéutico en un equipo interdisciplinario y en una propuesta de intervenciones en Red, en relación a coordenadas socioculturales complejas y de suma actualidad. Respecto del Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José T. Borda, por su parte, cabe consignar que uno de los motivos determinantes en la elección de esta institución -y de cada uno de los Servicios- estuvo en relación a una demanda explícita de la Dirección de la misma, articulada en su momento con la decisión política de la Dirección de Salud Mental de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, de llevar adelante transformaciones estructurales en el área de la Salud Mental, luego de décadas de estancamiento cuya principal consecuencia fue la cronificación innecesaria de numerosos pacientes, en forma paralela a la interrupción de sus vínculos familiares y sus lazos sociales. Se incluyen también como aporte en esta perspectiva los Talleres Protegidos en Salud Mental, al considerarse que el desmontaje del perfil manicomial del hospital psiquiátrico monovalente, así como la búsqueda de alternativas al modelo “hospitalocéntrico”, requiere de la construcción de distintos dispositivos junto a recursos clínicos y comunitarios originales para los pacientes con características de cronificación, entre los cuales el Acompañamiento Terapéutico ocupa un lugar fundamental.

 
 


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