Licenciatura en Psicología
El Rol del Psicólogo en el Equipo Interdisciplinario de Salud Cátedra: Única Código: 816

Presentación de la Materia

Esta materia surge del interés de contribuir a que el estudiante de psicología pueda reflexionar en su carrera de grado acerca del rol del psicólogo en el sistema de salud. Muchas veces no son sólo los médicos los que se posicionan en un lugar de saber dentro de dicho sistema, sino que los profesionales de salud mental también suelen tomar esa posición.
Esta propuesta intenta mostrarle al estudiante que un psicólogo, especialmente un psicoanalista, puede posicionarse críticamente frente al modelo médico hegemónico, corriéndose de ese lugar de saber, restituyéndole al sujeto su palabra.

Para esto partimos del siguiente planteo: todo aquel que desarrolla sus tareas en el sistema de salud está inserto en un discurso dominante que inevitablemente lo atraviesa: el discurso médico hegemónico. Ese modelo médico, asistencialista, posicionado en un lugar de saber, forcluye al sujeto como todo discurso científico. El sujeto queda excluido, su discurso no es escuchado, su saber no es tenido en cuenta, y lo excluido retorna de alguna manera.
La introducción de un discurso que propicie el levantar las barreras que el sistema de salud pone muchas veces para el acceso a una atención de calidad y, especialmente, facilite el hacer lugar a los sujetos y sus problemáticas, puede además ayudar a abrir espacios para la discusión, el cuestionamiento de los valores preestablecidos, los roles y los condicionamientos de género que determinan las relaciones entre las personas y su manera particular de enfermar, conservar su salud o ejercer sus derechos a la salud en general.

La experiencia del trabajo en los Centros de Salud nos ha mostrado la importancia del abordaje a partir de un equipo interdisciplinario, en el que cada profesional aporta desde su formación y su rol, contribuyendo a una estrategia de trabajo que responda a un objetivo común.

La presencia de un psicoanalista en el equipo cuestiona las estrategias que cierran puertas e imponen saberes científicos y a la vez hace lugar a los sujetos como tales y no sólo a sus cuerpos o sus patologías.

La inequidad en el acceso a la atención en salud depende de múltiples factores y suele asociarse a la posibilidad geográfica de acceso y a los recursos económicos. Pero la actitud de los profesionales del equipo de salud frente a los/las usuarias o potenciales usuarios/as del sistema también contribuye a la inequitativa distribución del acceso a la atención en salud. En este sentido, la concepción de sujeto/paciente de los profesionales de la salud puede operar como facilitador u obstaculizador del acceso a la información y a una atención de calidad, al determinar diferentes maneras de hacer lugar a los padecimientos subjetivos. Dichas concepciones están condicionadas no sólo por sólo por marcos teóricos y por la disimetría de poder que implica la relación médico/paciente (aun cuando los profesionales de la salud implicados no sean sólo médicos), sino también por las nociones históricas que han contribuido a la construcción social y a representaciones sociales acerca del sujeto, y por los estereotipos de género y el reconocimiento o no del derecho a la salud, tanto por parte de los profesionales de la salud como de los/as usuarios/as.

A partir de la propuesta de esta materia, se intenta sostener dentro de la carrera de grado de psicología una posición integradora de marcos teóricos que convergen en la práctica en salud: el trabajo en el marco de un equipo interdisciplinario y el rol del psicólogo en ese ámbito. Esta posición apunta a desarmar un discurso instalado: Los últimos años se escucha muchas veces en el ámbito de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires una especie de oposición y exclusión mutua entre el psicoanálisis y cualquier abordaje interdisciplinario en el ámbito de la salud. Esta propuesta sostiene que, lejos de ubicarse en veredas opuestas, el psicoanálisis y la interdisciplina pueden compartir espacios e incluso construir espacios comunes y que además esa construcción enriquece la posibilidad de abordaje de muchas problemáticas con las que nos encontramos (sobre todo en el primer nivel de atención de la salud) y favorece el corrimiento del discurso médico hegemónico, haciendo lugar al decir de los sujetos.

Desde esta perspectiva, el abordaje que proponemos es buscar la complementariedad de los enfoques del Psicoanálisis, la Interdisciplina, la Psicología de la Salud y la Psicología comunitaria.

Por otro lado, dentro del ámbito de la salud pública en general y del trabajo interdisciplinario en particular, tomaremos a la salud sexual y reproductiva como ejemplo y modelo para trabajar sobre el rol del psicólogo, desde una perspectiva de género y en un marco de derechos.

Al hablar de salud sexual y reproductiva debemos tener en cuenta que no hablamos sólo de anticoncepción sino de salud y de sexualidad, con todo lo que esto implica subjetiva y socialmente: deseos, tabúes, miedos, mitos, roles, representaciones sociales, conocimientos y desconocimientos. Es importante trabajar en ese ámbito teniendo siempre en cuenta estas cuestiones, que cuando no se explicitan o se ocultan se traducen en consecuencias psíquicas y físicas, es decir, se hacen oír de alguna manera. Un psicoanalista contribuye a mejorar las acciones que el equipo de salud realiza, sobre todo cuando existe la posibilidad de trabajar en sectores vulnerables de la población y con participación comunitaria. Contribuye en la medida en que aporta una posición que intenta correrse de un modelo que responda al bio-poder y a su intento de regulación de los cuerpos y del sexo, como nos recuerda Foucault.
Pero sobre todo, un psicoanalista puede no sólo escuchar aquello que responde a los mandatos del discurso médico, familiar y social, sino también hacer lugar al conflicto que se le plantea al sujeto entre esos mandatos y su deseo. Por ejemplo: cuando una mujer pide que le recomienden un método anticonceptivo, su deseo no siempre se juega en el mismo sentido que el cuidado anticonceptivo. Y aunque en este ámbito no se trate de “psicoanalizar” a esos sujetos, sí se trata de hacer lugar a esa conflictiva, no sólo en la consulta, sino también en las estrategias de Promoción de la Salud, en materia de Salud Sexual y Reproductiva.

Tomar a la salud sexual y reproductiva como ejemplo de abordaje en salud pública facilitará la construcción del rol del psicólogo en el equipo interdisciplinario de salud.

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