Licenciatura en Psicología
Psicología Institucional Cátedra: II Código: 39

Consultoría

A partir del desencadenamiento de la crisis económica, social y política de fines del 2001, se ha despertado un proceso de empobrecimiento institucional el cual, aún en la actualidad, incide negativamente sobre las organizaciones, sus miembros y las prácticas que en ellas se realizan. Ya en la década de los 90, las profundas transformaciones ocurridas tales como el ajuste estructural, la desregulación de la economía y los mercados, las privatizaciones de empresas públicas de servicios, y la flexibilización laboral produjeron una transformación estructural de la sociedad, promoviendo cambios en las formas de vida de los ciudadanos con diferentes consecuencias tales como el empobrecimiento, el desempleo, la marginación y la vulnerabilidad social. Esto ha provocado al interior de las organizaciones desgaste en la relación de y entre sus integrantes, pobre comunicación institucional, situaciones de violencia tanto física como simbólica, superposición de roles y funciones, deterioro en el compromiso laboral y pérdida de la identidad profesional y laboral. Es así como el contexto socioeconómico actual demanda la participación activa de la Psicología en tanto disciplina que tiene entre sus campos de acción a las prácticas institucionales basadas en la Psicohigiene. Desde esta última se promueve el mejoramiento de la calidad de vida de los sujetos inmersos en las organizaciones dado que ellas colaboran con el mantenimiento de las fuerzas vivas de la comunidad, permitiendo a los seres humanos ser capaces de vivir, amar, trabajar y sociabilizar. Los sujetos transcurren gran cantidad de horas dentro de las organizaciones, lugar por excelencia en el que coexisten distintas instituciones superpuestas que atraviesan su singularidad. Debido a ello, la consultoría de la Cátedra está dirigida a aquellas organizaciones, públicas o privadas, que estén atravesando situaciones conflictivas que provoquen sufrimiento institucional y trabas en la realización de la tarea primaria. De este modo, la población beneficiaria directa estará conformada por los miembros de dichas organizaciones, repercutiendo indirectamente en el bienestar de sus usuarios. La modalidad de abordaje se basa en dos etapas centrales:

1) Etapa de diagnóstico institucional:
Se recaba la información necesaria para la elaboración de un diagnóstico de situación institucional.

2) Etapa de intervención institucional:
La metodología de trabajo responde a las características intrínsecas de la organización abordada y a la índole de las dificultades relevadas. El propósito de esta etapa es proponer, en conjunto con los consultantes, los caminos para resolver los conflictos subyacentes. Por último, destacamos que nuestro trabajo se focaliza en los aspectos institucionales que son comunes a todos los integrantes de una organización. En este sentido, si hay alguna interpretación, nuestra incumbencia es siempre en relación a lo colectivo. De la misma manera, no analizamos las historias personales de cada quien, sino que abordamos la historia colectiva de la organización y las posibles formas de sufrimiento que puede generar. Nuestro foco está puesto entonces, en lo que cada quien pueda informar como portador de un discurso común de la institución que nos convoca. Así mismo, nuestra práctica no resulta equiparable a lo que coloquialmente llamamos Recursos Humanos. No estamos orientados directamente hacia la eficacia de la tarea y productividad, si no que nuestro posicionamiento toma partido por las condiciones de bienestar psíquico en el espacio de trabajo. En este sentido, nuestros objetivos no pueden confundirse entonces con los propios de la organización; es una de aquellas premisas en las que nuestra ética de trabajo se fundamenta obligadamente.

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